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las personas poderosas son menos propensas a comprender los errores de los demás

Gerente hablando por teléfono con expresión de enojo por los errores de sus subordinados.

Un estudio publicado en 2019 reveló que la empatía y la inteligencia emocional no son rasgos que distingan a los buenos gerentes y, de cierta forma, un nuevo trabajo parece confirmarlo. Los investigadores de la Universidad de California en San Diego informan que, cuando las personas lleganal poder, se vuelven menos propensas a comprender los errores que cometen los demás.

El acceso al poder puede cambiar la mentalidad y reducir la comprensión de los errores de otros

Los investigadores definen de manera acertada y simple como el control sobre los recursos valiosos. Como muchos habrán notado, los humanos son propensos a los excesos, al egoísmo, a los errores y a repartir culpas. Estos “rasgos” podrían intensificarse o aflorar gracias al poder precisamente por la adopción casi simultánea de lo que lo denominan mentalidad de elección.

Para comprenderla, podríamos hablar primero de empatía, la capacidad de ponernos en el lugar de los demás de manera figurativa. Cuando hay escasez de esta virtud, se tiende a pensar que los demás tienen las mismas posibilidades que nosotros de lograr las cosas. Por tanto, si se equivocan o no lo logran, lo más lógico (bajo una mentalidad de cero empatía) es que sea única y exclusivamente responsabilidad del personaje en cuestión. Y aunque a veces es cierto, la experiencia muestra que no es una regla.

La adopción de nuevos cargos y posiciones nos hace ver el mundo desde una perspectiva diferente; podríamos empezar a comprender las dificultades y grandes responsabilidades que conlleva la obtención del poder y volvernos más empáticos o resolutivos, o simplemente detectar la ineptitud de todos a nuestro alrededor.

La mentalidad de elección

Dicho esto, podríamos definir la mentalidad de elección como una ausencia de empatía. Pero, siendo más específicos, consiste en ver, desde la posición de poder, a los demás con las mismas opciones aunque en realidad tengan menos. Quizás por ello es que las personas poderosas tienen más probabilidad de culpar a otros de los errores y también de amonestarlos sin estudiar el contexto.

“Tener una mentalidad de elección cambia la forma en que las personas piensan, sienten y se comportan”, dijo Yidan Yin, el primer autor del artículo y recién graduado de doctorado de la Escuela Rady. A ello agregó:

“En comparación con las personas de bajo poder, es menos probable que las personas de alto poder sean conscientes de las limitaciones de los demás. Como resultado, asignan más culpa cuando las personas cometen errores o tienen deficiencias. Por lo tanto, ven la jerarquía actual como más justificada”.

Tres experimentos para evaluar la influencia del poder en la comprensión de los errores de los demás

Para llegar a esta conclusión, los investigadores llevaron a cabo tres estudios en entornos diferentes que arrojaron conclusiones consistentes y sólidas. “En el estudio uno, estábamos midiendo el poder, en el estudio dos, manipulamos el poder y en el estudio tres, creamos un mundo en el que los jueces sabían que la persona objetivo tenía menos poder y menos opciones”, escribieron los autores.

Bonificación para un empleado que tardó en cumplir su tarea

El primero consistió en una encuesta diseñada para medir la sensación de poder de 363 miembros del público en general. Luego les pidieron que completaran una encuesta por separado alegando que no tenía relación con el estudio.

La encuesta planteó un problema de recursos humanos que los investigadores buscaban resolver en la universidad. El caso era sopesar la posibilidad de otorgar una bonificación a un asistente administrativo pese a no cumplir con la fecha de un proyecto. La razón de ello fueron “prioridades en conflicto”.

Los participantes que tenían un mayor sentido de poder mostraron menos comprensión y respondieron que el asistente administrativo no merecía el bono por sus errores. Además, consideraron que las excusas por el retraso no eran válidas.

Evaluando el desempeño de un subordinado

Un segundo experimento involucró a 393 personas que fueron asignadas aleatoriamente a roles como supervisores y subordinados para llevar a cabo diferentes tareas. Los investigadores asignaron los rangos de manera aleatoria, pero les dijeron a los supervisores que los habían colocado en dicha posición por su nivel de competencia; de manera similar a los subordinados, a quienes dijeron que estaban allí porque los supervisores los superaban.

Ambos grupos tuvieron que evaluar el desempeño de un individuo que cometió errores al realizar sus funciones. Y, nuevamente, los investigadores notaron que los que tenían mayor sentido de poder (los supervisores) eran más duros al juzgar al individuo, poco comprensivos y más propensos a ordenar castigos.

Conclusión: el poder puede nublar la empatía

Por último, un tercer estudio similar al segundo, pero con la diferencia de que tanto los supervisores como los subordinados sabían que la persona a evaluar era un subordinado. Y, una vez más, los resultados fueron los mismos: los sujetos con más poder eran menos comprensivos, más propensos a culpar al empleado por sus errores, y recomendas amonestaciones.

El trabajo podría tener implicaciones importantes en diferentes campos y niveles, pero en general, es útil para cualquier trabajo definido por jerarquías. Los gerentes deben tener al tanto las opciones que tienen sus subordinados, optar por la comprensión y buscar alternativas para abordar los errores que se comentan más allá del castigo.

Referencia:

Power Increases Perceptions of Others’ Choices, Leading People to Blame Others More. https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/19485506211016140

Fuente