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Opinión de Xbox Series X tras un mes de uso | Gaming

Opinión de Xbox Series X tras un mes de uso | Gaming

Ha pasado exactamente un mes desde que publicamos nuestro análisis de Xbox Series X. En aquel momento, escribimos las líneas con muchísimas horas a las espaldas jugando con el sistema y probando los juegos más punteros, haciendo mediciones de temperatura, consumo y ruido, comparando la carga con las Xbox One anteriores y, en definitiva, pasando varias noches sin dormir para tenerlo a punto.

Hicimos de todo con la consola excepto una cosa: disfrutar con los juegos. Cuando hacemos un análisis de un dispositivo así (también me vale el que hicimos de PS5 o de las RTX 30 de Nvidia), realmente jugamos muchas horas, pero no sacamos partido al sistema (que en el caso de Series X no era nuevo) ni nos “divertimos” realmente con los juegos.

Probamos uno tras otro, configuramos los diferentes modos de imagen de cada título, jugamos en esos diferentes modos, vemos cómo es el rendimiento, hacemos mediciones… pero realmente no “jugamos”.  Lo mejor del análisis de Xbox Series S, Series X y PS5 fue cuando los terminé y pude ponerme a disfrutar, de verdad, con los juegos.

Pasa igual con los móviles y portátiles que probamos y, por eso, creo que es interesante algo como un análisis de Xbox Series X tras un mes de uso en el que me he dado cuenta de más cosas que me gustan y de otras que no gracias a ese uso diario ya con todo el software final y con más juegos, aunque pocos, que están optimizados para la consola.

Índice de contenidos:

El hardware es sólido como una roca e igual de fresco como el primer día

Antes de continuar, debo decir que esto no es un análisis. Es decir, lo hemos enlazado hace unas líneas y seguimos manteniendo todas y cada una de las palabras que hay en el texto. Si queréis conocer nuestra opinión más técnica de la consola, es a ese texto al que debéis recurrir.

Lo que vamos a hacer aquí es ver la consola desde un punto más… “de usuario”, más casual como cualquiera que la haya puesto en su casa y que a lo mejor no sepa qué son los 7 nanómetros del SoC y solo dé una opinión de lo que ve y “siente” con la máquina. 

De hecho, tengo dos Xbox Series X en casa, la del trabajo (es la que utilizamos para el análisis) y la que he pagado con mi pasta. Es de esa de la que os voy a hablar ahora y me parece interesante porque son dos Xbox distintas y, lo primero de todo, no he tenido ninguna queja con ninguna.

Voy a empezar hablando del diseño. Es un diseño que me gusta y que, tras este mes de uso, me sigue gustando. De hecho, las dos nuevas consolas me gustan bastante. Cada una tiene su estilo, están las dos bien puestas en los laterales del televisor, tienen espacio para disipar el calor y no me “molestan a la vista” cuando estoy viendo la tele o, simplemente, descansando en el sofá.

 

Es cierto que puede que la Xbox Series X me llame ahora más la atención porque es un monolito negro separado del televisor, pero no me disgusta. La he tenido que mover en algunas ocasiones para conectar cables y demás y lo que menos me gusta del diseño es que el plástico utilizado atrapa las huellas que da gusto.

Es, de hecho, lo que menos me gusta del diseño exterior. Tenía dudas sobre la capacidad de polvo que se podría almacenar en la parte superior (la tengo en vertical), pero por lo que he ido viendo, lo cierto es que no hay demasiado polvo acumulado en esa rejilla del disipador activo.

Es algo que me preocupaba en el análisis, pero que de momento no ha ido a más. Hablando del ventilador, en este mes de uso, Xbox Series X ha estado encendida 24/7. Y es que, está configurada en el modo de inicio automático, una especie de reposo. 

No lo hago para que se encienda antes ya que, como vimos en el análisis, el inicio en frío es también muy rápido, sino porque soy Xbox Insider y no quiero instalar actualizaciones cuando enciendo el sistema. Tengo poco tiempo para jugar y quiero que cuando me siente sea… para jugar, no para bajar parches o instalar cosas.

 

Con la app del móvil, además, puedo decirle a la consola que instale un juego que acabo de comprar o elegir en Game Pass y, así, cuando me pongo a jugar lo tengo en la biblioteca. No he notado ruido de más en estos días, pero sí es cierto que la consola se ha calentado en algunos periodos.

Creo, y digo “creo”, que la consola se ha calentado en reposo cuando está descargando o instalando algo sin que salte el ventilador. Es decir, la disipación en ese momento es la pasiva, de ahí que se transfiera más calor al plástico exterior. No es un calor preocupante, pero sí mayor que cuando estoy jugando a algo exigente y pongo la mano en uno de los costados. 

Respecto al ruido, más de lo mismo. Cuando más ruido ha hecho es cuando hace tareas en reposo y se activa el ventilador, se nota un “soplido” cuando estás cerca y la habitación en completo silencio. Cuando estoy jugando es inapreciable. Las aspas del ventilador son muy grandes y, como comentamos en el análisis, lo cierto es que Microsoft lleva años puliendo el rendimiento térmico de sus sistemas, y con Series X|S han dado en la tecla.

Es cierto que el mando no es tan next gen como el DualSense, pero la comodidad es espectacular

Vamos al mando porque, evidentemente, también he tenido mucho más tiempo para disfrutar del nuevo Xbox Controller. En este sentido no había muchas sorpresas en el análisis porque Microsoft ha apostado por la continuidad y eso se nota tanto en el sistema como en la retrocompatibiliad de mandos y accesorios.

El Xbox Controller de Series X|S es… más de lo mismo. La base es la genial ergonomía del V2 de Xbox One, pero con algunos detallitos nuevos que hacen que el agarre sea más cómodo. Han cambiado la cruceta y me encanta, pero también han añadido un botón para sacar capturas que, realmente, he “quemado” estos días en algunos juegos.

Es un muy buen mando, pero tengo la espinita de que, realmente, no tengo una sensación nueva con él. Eso me pasa también con el sistema operativo. Es decir, es muy bueno, sí, pero no siento que esté ante una nueva generación.

Eso sí, algo que he agradecido este mes es que tenga Bluetooth (algo que ya tenían los V2) y, sobre todo, USB Tipo-C. Soy usuario de Game Pass en el móvil para jugar en la nube y lo único que necesito es un cable USB-C a USB-C para conectar el mando y el móvil. Y más de lo mismo con el portátil. Ahora, el el salón solo tengo un cable USB que carga el mando de Stadia, de PS5 y de Xbox Series X.

Y bueno, ahora que puedo comparar, aunque el DualSense de PS5 me gusta bastante más tanto por la nueva vibración como por los gatillos, lo cierto es que la ergonomía del Xbox Controller me parece insuperable. Muy bien, también, Microsoft en este sentido.

El sistema es más de lo mismo para lo bueno y para lo malo, pero muy, muy rápido

Aquí pasa algo similar a lo experimentado con el mando. El sistema es exactamente igual que el que tenemos en la consola anterior. Hay que meterse en diferentes apartados para realizar acciones, hay muchísimas cosas que no uso como el apartado de la comunidad, el “Agregar más” o las chinchetas y me sobran muchos iconos y anuncios, pero ya estaba acostumbrado.

No está esa sensación de estar estrenando una consola que sí ofrece PS5 y, claramente, es uno de los peores puntos de Xbox Series X. Lo bueno es que sabemos que Microsoft cambia de dash cada poco tiempo y el que empezó en 360 no tiene nada que ver con el que terminó la generación, y algo similar ha pasado con Xbox One. Por tanto, espero que más pronto que tarden anuncien un rediseño total del dash.


Aún no conocemos el precio de las consolas, ni la fecha de lanzamiento definitiva, pero el interrogante no es sólo qué consola de nueva generación comprar, sino si tendremos que comprar un nuevo TV para sacarle todo el partido. 

Ya hay noticias sobre esto y próximamente se meterán algunas mejoras para aprovechar las características de las nuevas consolas y hacer que la navegación sea algo más intuitiva, sobre todo a la hora de saber qué mejoras hay o no en los juegos al estar en Series X|S.

Sobre lo que no tengo queja alguna es sobre el SSD. No es el más rápido de las nuevas consolas, pero navegar por los menús, iniciar juegos, hacer el viaje rápido en algunos títulos, encender la consola… es un placer disfrutar de una unidad SSD en un sistema cerrado como una consola

Algo que me encanta del uso del SSD es que no se produce un cuello de botella al descargar. Tengo mi Xbox One X puesta en otra habitación y lo cierto es que encenderla para lo que sea es un dolor. Es lenta, no responde cuando quiero y las descargas están limitadas a 300 Mbps debido al cuello de botella de su HDD Sata II. En Series X descargo a 600 Mbps y tengo ganas de ver qué pasará cuando se aumente la velocidad a 1 Gbps.

¡Ah! Hay usuarios que me han dicho que sus descargas van lentas en Series X con fibra de alta velocidad. El problema es que, seguramente, estaréis descargando cuando tenéis un juego ejecutándose en segundo plano. Si lo quitáis, las descargas irán al máximo, pero si tenéis un juego en ejecución, aunque esté en segundo plano, es lógico que las descargas vayan más lentas porque el SSD está “reservado” para el juego.

Los juegos puede que sean el talón de Aquiles

Puede que el catálogo sea el punto más importante de una consola y, precisamente, creo que es el punto flojo de esta nueva generación, pero sobre todo de Xbox Series. No hay ningún juego que nos anime a dar el salto de la gen anterior a la nueva, ya que todo se puede jugar en las máquinas anteriores.

Entiendo la filosofía de Microsoft (y que Sony ha copiado al 99% en su PS5), pero me habría encantado estrenar la máquina con juegos que fueran imposibles en mi anterior consola. Algo como Ryse, Forza 5 o Dead Rising 3 en Xbox One respecto a Xbox 360, donde decías “esto es imposible en mi vieja 360”.

Pero bueno, como digo, lo entiendo. La filosofía de los de Redmond es la del PC: tú tienes chorrocientos juegos en tu ordenador y si cambias el SSD van a cargar más rápido, pero si además cambias la GPU y pasas de una GTX 1080 a una RTX 3080 vas a tener la opción de jugar a 4K60 con ray tracing y, además, poner modos a 120 fps en algunos juegos.

Es decir, vas a jugar a lo mismo, pero mejor. El problema es algo que no es culpa de Microsoft, sino de las editoras y desarrolladoras. Me refiero al ritmo de actualización de los juegos para aprovechar las características de las nuevas máquinas (y esto va tanto para Xbox Series X como para PS5).

Todos los juegos, tengan parche o no, van a cargar más rápido y los que tenían tasa de fps variable o resolución dinámica van, objetivamente, mejor. Sin embargo, hay juegos que tienen parches para añadir más modos de imagen, el ray tracing y otras mejoras, pero hay pocos y, además, las desarrolladoras no dejan de anunciar parches con mejoras para sus juegos para algún momento de 2021. ¿En serio no lo podrían haber tenido listo ya?

Sin contar los físicos, tengo 320 juegos digitales propios. De esos 320, solo 17 tienen parche para Xbox Series X y de esos 17, 6 son de Microsoft. Si me voy a Game Pass, de 274 en la lista solo 23 tienen parche y en esos 23 meto algunos repetidos porque ya los tenía comprados antes de que salieran en Game Pass.

Aquí el palito va para unas desarrolladoras a las que, claramente, el cambio de generación les ha pillado con el pie cambiado. No puede ser que juegos como Marvel’s Avengers, Metro Exodus o The Witcher 3 tengan actualizaciones para las nuevas consolas de cara a 2021. Entre tantos y tantos otros. 

Por otro lado, un gran aplauso, precisamente, a 2K y Electronic Arts con sus juegos deportivos que marcan una línea entre la nueva y vieja generación. FIFA 21 y NBA 2K21 son un auténtico espectáculo. Y también mención especial a una Ubisoft que ha actualizado de forma más que correcta sus dos grandes lanzamientos de este final de año.

El almacenamiento es suficiente, aunque he tenido que cambiar mi forma de pensar

El SSD es muy rápido, pero tenemos 1 TB que se traduce en unos 800 GB. En Xbox One tenía dos HDD externos con 2 TB cada uno, lo que sumaba casi 5 TB en total. Tenía cientos de juegos instalados en la consola y ciertamente, es algo a lo que nunca saqué partido.

Os contamos nuestra opinión de Xbox Series X en un análisis en el que repasamos las características técnicas de la consola, pero también hacemos todo tipo de pruebas para ver qué tal el rendimiento, consumo, ruido y temperatura de la nueva Xbox.

En Series X tengo bastante menos espacio, por lo que me ha obligado a descargar los juegos recurrentes como Fortnite, Forza Horizon 4, CoD Warzone y Halo The Master Chief Collection (estos dos últimos pesan entre 115 y 130 GB cada uno), así como el que esté pasándome en ese momento o el que tenga que analizar.

El espacio es insuficiente para un usuario como yo que tenía muchos juegos por los que iba picoteando, pero realmente me ha costado menos de lo que pensaba adaptarme a este espacio. Está claro que me habría gustado 1,5 TB o 2 TB, pero es lo que hay.

Se puede ampliar el almacenamiento, claro, y tenemos dos formas. Por un lado con el SSD de Seagate que tiene entrada PCIe 4.0 y que cuesta 250 eurazos. A lo largo de los próximos días os contaremos nuestra opinión de esta unidad que ofrece la misma experiencia que el SSD interno.

Por otro lado tenemos la posibilidad de conectar un SSD/HDD externo por USB Tipo-A, aunque en este caso no podremos utilizar los juegos optimizados como Assassin’s Creed Valhalla.

Lo que me encanta y lo que hay que mejorar

Y llegamos al final de esta opinión de Xbox Series X tras un mes de uso con muy buenas sensaciones. Como digo, la experiencia que he descrito es la que he tenido (estoy teniendo) con mi consola personal y me alegra que esté a la par que la que tuve con la unidad de análisis.

Series X es una consola muy, muy rápida y estable. El SoC de 7 nanómetros se porta genial en términos de eficiencia energética y consumo y lo cierto es que no he notado más ruido o calor de la cuenta teniendo en cuenta que tengo la consola un mes sin apagarse por completo.

El mando me parece el más cómodo del mercado y sí, no tengo esa sensación de contar con algo nuevo entre manos, pero se adapta genial a juegos de todo tipo y la cruceta, que era algo que debían mejorar, es espectacular.

También me gusta lo rápida que es cargando juegos, lo bien que se ven títulos como Assassin’s Creed Valhalla o Gears 5 y el rendimiento de los juegos retrocompatibles, pero evidentemente echo en falta un juego que rompa con Xbox One y muestre el potencial de Series X.

Debido a la política intergeneracional de Microsoft, parece que eso no ocurrirá hasta finales de 2021 o 2022, por lo que habrá que seguir esperando. Sony tampoco lo ha hecho muy diferente en este aspecto, pero sí tiene un Demon’s Souls que es la vara de medir para la nueva generación.

El mando me parece el más cómodo del mercado y sí, no tengo esa sensación de contar con algo nuevo entre manos, pero se adapta genial a juegos de todo tipo y la cruceta, que era algo que debían mejorar, es espectacular.

Lo que menos me gusta es un sistema que llevamos viendo en Xbox One desde hace mucho tiempo, pero al menos ya sabemos que Microsoft está trabajando en cambiar algunos aspectos del mismo. 

En términos generales, estoy muy, muy contento con mi Xbox Series X y en cierto modo me alegra, y alivia, que mi opinión tras un mes de uso sea la misma que cuando publicamos el análisis de la máquina hace ya unas semanas.

Así es Xbox Series X, la consola de nueva generación de Microsoft y la más potente de todas las que van a llegar en este comienzo de generación gracias a su potencia y capacidad del SSD.



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