Windows 10 estrenará una nueva función gráfica de batería, al estilo Android | Tecnología
Windows 10 estrenará una nueva función gráfica de batería, al estilo Android | Tecnología
19 diciembre, 2020
Este router Xiaomi mejorará tu conexión en casa a un módico precio: está rebajado a 39,99 euros | Tecnología
Este router Xiaomi mejorará tu conexión en casa a un módico precio: está rebajado a 39,99 euros | Tecnología
19 diciembre, 2020
Mostrar todo

Xiaomi Mi 10T Lite, análisis y opinión | Tecnología

Mi 10T Lite

A finales del año pasado, Xiaomi prometió que inundaría el mercado de móviles 5G en 2020. Aunque ha sido un año de lo más complicado, lo cierto es que ha ido cumpliendo su promesa y no solo ha lanzado muchísimos móviles para todo tipo de usuarios, sino que ha acercado esa tecnología 5G a muchos bolsillos con terminales como el Mi 10 Lite -análisis-.

Estas últimas semanas hemos estado analizando el Xiaomi Mi 10T Lite, otro ‘Lite’ que tiene muchísimo que decir y que es uno de los candidatos a móvil superventas en los próximos meses gracias a una combinación de pantalla, batería y procesador que parece imbatible por los 300 euros que cuesta en estos momentos.

Es el “pequeño”, además, de la familia Mi 10T (hace unos meses analizamos el MI 10T Pro) y, tras las presentaciones, os damos nuestra opinión sobre este Mi 10T Lite, un móvil que tiene argumentos para sorprender.

  Xiaomi Mi 10T
Pantalla Panel LCD IPS | 6,67″ de diagonal | 84,6% del frontal es pantalla | Resolución 1.080 x 2.400 píxeles | Densidad de 395 píxeles por pulgada | Soporta HDR10 | 120 Hz
Procesador Snapdragon 750G
Memoria RAM 6 GB
Almacenamiento 64 GB | 128 GB UFS 2.1 | MicroSD
Cámaras principales Principal de 64 Mpx f/1.9 | Gran angular de 8 Mpx f/2.2 120° | Macro de 2 Mpx f/2.4 | Profundidad de 2 Mpx f/2.4
Cámara frontal 16 Mpx f/2.5
Batería 4.820 mAh | Carga rápida de 33 W
Sistema operativo MIUI 12 (Android 10)
Dimensiones y peso 154,4 x 76,8 x 9 mm | 214 gramos
Precio 299 euros

Índice de contenidos del análisis del Xiaomi Mi 10T Lite:

Como es tradición, vamos a empezar el análisis del Xiaomi Mi 10T Lite por el apartado de diseño. Xiaomi es una compañía que lanza tantísimos móviles al año que es complicado que los diseños no se repitan o se parezcan más de la cuenta entre ellos. 

En este caso tenemos algo similar a lo que ocurrió en su día con el Mi 10/10 Pro y el Mi 10 Lite. Los dos primeros contaron con un diseño idéntico mientras en el Lite cambiaban las cosas (el módulo de cámara era distinto y los Mi 10 tenían orificio en pantalla mientras el Lite tenía notch tipo gota).

Ahora nos encontramos que el Mi 10T y el 10T Pro son calcados mientras que en este Mi 10T Lite tenemos un diseño diferente muy, muy inspirado en el Poco X3 NFC -análisis-.

Tenemos orificio en pantalla, pero en lugar de en un lateral está en el centro y el módulo de cámara es redondo en la parte central, en lugar de rectangular en un lateral. 

Dicho esto, estamos ante un móvil que tiene unas dimensiones bastante grandes. Sus 165,4 cm de alto y sus 76,8 de ancho no pasan desapercibidos en la mano y, además, cuenta con un grosor de 98 milímetros y u peso de 214 gramos.

Vaya, es un móvil grande y pesado, pero es lo que toca si queremos tener una pantalla de 6,67 ” entre manos. La pantalla ocupa el 84,6% del frontal y la verdad es que los marcos, aun siendo gruesos, están bastante optimizados para su gama.

Los laterales son de plástico y en el derecho encontramos el sensor de huellas (sí, sensor lateral, como tantos y tantos móviles de la compañía china) y el control de volumen. En el lateral izquierdo tenemos la ranura para la DualSIM y la micoSD.

En la parte inferior tenemos el USB Tipo-C de carga, un micrófono, el altavoz y un jack de 3,5 mm. En la superior contamos con un micrófono y un puerto de infrarrojos, clásico de Xiaomi y Huawei. Además, el auricular de llamadas actúa como segundo altavoz en multimedia.

Si pasamos a la parte trasera, tras unos cantos redondeados que hacen que sujetar el móvil sea muy cómodo pese al tamaño y peso, tenemos una “tapa” con acabado en cristal, aunque lo cierto es que no tiene ese acabado premium de otros móviles de cristal.

Es más bien ‘plasticoso’, pero al tacto es agradable. Eso sí, lo que no es tan agradable es ver que con el más mínimo toque se quedan impregnadas todas las huellas. Es un móvil bastante sucio en este aspecto, pero lo cierto es que ver este acabado en un terminal de 300 euros no es usual.

El módulo de cámara llama la atención es el culpable del parecido al Poco X3. Es un módulo redondeado que cuenta con un par de ‘reclamos’. Por una parte el “creado para el 5G” en el inferior del módulo y el “premium cámara con IA” en la parte superior.

Es algo que, en mi opinión, sobra: todas las cámaras actualmente usan la IA para el procesado de fotos y reconocimiento de escenas y, además, ya tenemos el logo del 5G en la parte inferior del terminal.

Esto es algo que menciono poniéndome quisquilloso, pero lo cierto es que al sostener el terminal entre manos parece que tienes un móvil más caro de lo que realmente es. Es esa sensación de móvil premium o, al menos, de gama alta con la que Xiaomi está impregnando casi todos sus terminales.

Y sí, tiene la misma diagonal de pantalla, el mismo porcentaje pantalla/cuerpo y casi dimensiones y peso que el Poco X3 NFC, pero es algo más premium por esa parte trasera de cristal en lugar de una trasera de plástico. Ahora bien, ¿qué pasa con la pantalla?

La verdad que aquí también tenemos un terminal calcado al mencionado Poco. Mi compañero Rubén analizó hace unos meses el Poco X3 y en este texto voy a repetir, casi punto por punto, lo que dijo él. Y es que, el panel es exactamente el mismo, con sus luces y sus sombras.

Estamos ante un IPS que ofrece unos buenos colores y que cuenta con la mencionada diagonal de 6,67″. Esta diagonal es enorme para algunos y perfecta para otros, y lo cierto es que para jugar, ver vídeos y consumir contenido, en definitiva, es una auténtica gozada.

Cuenta con una resolución FullHD+ que se traduce en los típicos 2.400 x 12.080 píxeles y 395 píxeles por pulgada que hemos visto en tantos y tantos móviles de la compañía china. Es más que suficiente como para no distinguir píxeles a simple vista.

Sin embargo, el punto fuerte es el refresco de 120 Hz. Esta tasa se está convirtiendo en habitual en la gama alta, pero en la gama media no lo es tanto, ya que los que suben de 60 Hz se suelen quedar en los 90 Hz. 

Los Mi 10T tenían 144 Hz, pero sinceramente, no noto la diferencia. De 60 a 90 se nota mucho y de 90 a 120 un poco menos, pero también se nota. Más de 120 Hz, para mí, es hacer que el móvil consuma más batería.

Se trata de una frecuencia adaptativa, por lo que no va siempre a 120 Hz. Esto lo hemos visto en otros móviles este año y se trata de una medida para ahorrar batería. 

Si el contenido va a 120 Hz, la pantalla muestra 120 imágenes por segundo. Si es un juego que va a 90 Hz, la pantalla se adapta y si estamos viendo contenidos que van a 60 Hz o menos, la pantalla baja la frecuencia.

Cuantas menos imágenes por segundo, menor consumo de batería, lógicamente. Tengo que decir que la batería del Mi 10T lite aguanta un día de uso exigente con los 120 Hz activados, pero de eso os hablaremos más adelante.

Una ventaja de contar con una frecuencia de 120 Hz es que el muestreo es de 240 Hz, lo que permite que la pulsación sea más precisa y, además, que la pantalla reaccione antes a dicha pulsación, algo que se nota especialmente en juegos.

Además de venir con los 120 Hz de serie, el móvil cuenta con varios perfiles de color y, en mi unidad, el predeterminado era el saturado. 

No es un modo que me guste demasiado porque hace honor a su nombre y satura muchísimo los colores, por lo que prefiero el natural. Podemos configurar el tono para que el panel sea más cálido o frío, algo que va en gustos.

Para consumir contenido, por su calidad de color, respuesta y dimensiones, es un panel bastante atractivo. Los vídeos se ven muy bien y los juegos nos dejan espacio de sobra para que los pulgares no interfieran en la acción.

Ahora bien, no es un panel perfecto (por este precio, algo tenía que “pagar el pato”). El brillo es de unos 450 nits y la verdad es que está bien para interior, pero en exterior cuando hay mucha luz se echa en falta un poco más. Eso sí, el sensor de brillo automático funciona bastante bien, siendo es preciso y rápido.

Además, cuando hay un contenido con fondo blanco, noto una especie de sombra en la parte inferior. Lo lógico en un panel IPS con orificio para la cámara es notar esa sombra alrededor de dicho orificio, pero en este caso donde lo he notado más ha sido en la barbilla. No es nada alarmante, pero está ahí.

Pese a esto, como digo, teniendo en cuenta su precio de 299 euros, es un buen panel que ofrece algo que muy pocos ofrecen en ese segmento de precio: buenos colores, FullHD+ y 120 Hz. 

Y sí, los amantes del modo oscuro tenéis la posibilidad de ajustarlo, aunque siendo un panel IPS no sirve para ahorrar batería, pero sí para cuidar algo nuestra vista cuando cae la noche.

Si en pantalla y dimensiones es igual que el Poco X3… ¿por qué debería comprar el Xiaomi MI 10T Lite? Bien, aparte de la cámara de la que ahora hablaremos, tenemos dos elementos bastante diferenciadores. El primero es el 5G, algo con lo que no cuenta el Poco. El segundo es el Snapdragon 750G.

Se trata de un procesador de Qualcomm que teníamos bastantes ganas de probar y que, ciertamente, no ha decepcionado. Estamos hablando de un SoC construido en una litografía de 8 nanómetros que cuenta con una CPU de 8 núcleos (dos a 2,2 GHz y 6 a 1,8 GHz) y la Adreno 619 como GPU

Está acompañado por 6 GB de memoria RAM y en nuestras pruebas rinde bastante por encima del 732G que estrenaba el Poco X3 NFC, siendo notablemente más rápido en las pruebas que requieren más trabajo de la GPU:

  Xiaomi MI 10T Lite Xiaomi Mi 10 Lite POCO X3 NFC Realme 6 Oppo Reno 2 Motorola Moto G 5G Plus
Procesador SD 750G SD 765G SD 732G Helio G90T SD 730G SD 765
Geekbench 4 Single 3.059 2.626 2.595 2.557 2.697
Geekbench 4 Multi 7.940 7.003 7.755 7.031 7.354
Geekbench 5 Single 660 607 567 501 581
Geekbench 5 Multi 2.000 1.912 1.544 1.649 1.796
3D Mark OpenGL 2.744 2.697 2.581 2.399 2.994
AnTuTu 331.527 318.815 284.403 288.272 264.032 303.413
PC Mark 8.316 8.108 8.225 10.601 7.351 8.269

Los números, números son, pero en el día a día la verdad es que esas cifras se corresponden con lo que notamos con el terminal entre manos. Es estable, es rápido, en juegos rinde como un titán y no hay app que se le resista.

Lo cierto es que Qualcomm está entrando en un terreno en el que el usuario no nota el paso de un 7XX a un Snapdragon 8XX, si hablamos de las últimas generaciones de ambos, porque a no ser que nos metamos en tareas de edición de video con programas pesados, el SD 7XX rinde de maravilla.

Ahora bien, en juegos he notado algo de calentamiento justo en la parte trasera, en la cámara. Se nota que la GPU está subida de vueltas respecto al resto de la familia SD 7XX y cuando una app -juegos- tira mucho de esta GPU, el terminal se calienta. 

No es nada alarmante, pero está ahí y creemos conveniente comentarlo. Eso sí, pasando varias veces seguidas AnTuTu, no he notado estrangulamiento, por lo que se calienta… pero no hay thermal throttling.

En el apartado de memoria, tenemos LPDDR4X y ROM UFS 2.1 con capacidades de 64 y 128 GB, ampliables mediante microSD

Trabajar con móviles con UFS 3.1 es una gozada y una vez que te acostumbras cuesta volver atrás, pero la verdad es que en este terminal, teniendo en cuenta el estándar 2.1, tenemos una velocidad mayor que la de otros móviles con la misma configuración:

  Xiaomi Mi 10T Lite POCO X3 NFC Realme 6 Oppo Reno 2 Motorola Moto G 5G Plus
Escritura secuencial 336 MB/s 200,24 MB/s 118,16 MB/s 107,32 MB/s 347,13 MB/s
Lectura secuencial 569,82 MB/s 495,76 MB/s 471,82 MB/s 499,33 MB/s 409,52 MB/s
Escritura aleatoria 25,97 MB/s 14,73 MB/s 8,82 MB/s 12,36 MB/s 21,86 MB/s
Lectura aleatoria 17,59 MB/s 19,03 MB/s 13,14 MB/s 19,06 MB/s 17,58 MB/s
Velocidad de copia en memoria 5,59 GB/s 4,76 GB/s 5,45 GB/s 5,12 GB/s 5,81 GB/s

La multitarea es ágil, pero hay veces que le cuesta más de la cuenta volver a abrir algunas aplicaciones. Pero vaya, hay que poner los pies en el suelo y tener en cuenta que estamos hablando de un móvil de 300 euros y, en lo que a rendimiento se refiere, no podemos poner ninguna pega.

MIUI 12 es una capa que me gusta. Opera sobre Android 10 y la verdad es que aprecio que sea un sistema tan personalizable. Cualquier tipo de usuario puede encontrar un tema y opciones para dejar el móvil a su gusto y, la verdad, eso se agradece.

Es una interfaz rápida que sigue los pasos del resto de la familia Xiaomi y que es capaz de ofrecer una gran experiencia de usuario. Todas las opciones están al alcance, tenemos Google Discover y la verdad es que el uso del terminal es de lo más intuitivo.

Me gustan mucho las opciones de control con una sola mano, el cajón de aplicaciones de Xiaomi me parece de los mejores del sector y tiene un buscador que, a veces y si queremos trastear a fondo con el dispositivo, es necesario.

Esto es debido a que el menú de configuración de MIUI se ha ido complicando más y más estas últimas versiones. Xiaomi ha ido añadiendo opciones a medida que el sistema y sus móviles contaban con más prestaciones, pero a veces esas opciones no tienen el nombre más intuitivo ni están donde deberían. La buena noticia es esa, el buscador es bastante eficiente. 

Aunque de momento no tenemos Android 11, MIUI 12 incorpora funciones como las ventanas y notificaciones flotantes que permiten utilizar de forma muy placentera varias aplicaciones a la vez y, además, tenemos un modo juego que “mata” notificaciones o impide que el brillo cambie automáticamente, entre otras opciones.

Ahora bien, hay  un par de detalles que me gustaría comentar. El primero es que me da la sensación de que falta optimización. Cuando tengo muchas -muchas- apps abiertas, el móvil va cerrando de manera indiscriminada algunas de ellas, matando esa sensación de velocidad y continuidad en multitarea.

Esto es algo que, con los 6 GB de RAM, no debería pasar, pero ocurre… y no siempre. Además, me da que falta optimizar MIUI 12 para este SoC, ya que hay veces que se producen ralentizaciones no a la hora de abrir apps, sino a la hora de navegar por el propio menú de configuración del terminal.

Esto es algo “lógico” hasta cierto punto debido a la cantidad de procesadores con los que trabaja MIUI 12 y a que el 750G no deja de ser nuevo, pero es algo que no debería producirse.

Además, tenemos el bloatware. Hay muchas apps preinstaladas en el terminal. Las de Xiaomi no se pueden eliminar y sí, algunas son útiles, pero otras ‘duplican’ lo que ya ofrece Google de serie. Las de terceros como Amazon o eBay, sí se pueden desinstalar.

Donde no hay queja alguna es en la precisión de los elementos de desbloqueo biométrico. El sensor lateral funciona de manera precisa y rápida y el reconocimiento facial con la foto de la cámara frontal también es rápido.

No nos reconoce con mascarilla o de noche porque, básicamente, no hay sensores infrarrojos para que esto sea posible, pero incluso en interior con condiciones de luz deficientes es capasz de reconocer el rostro y desbloquear el terminal.

Xiaomi nos ha acostumbrado estos últimos años a un más que digno rendimiento fotográfico en prácticamente todas sus gamas. La combinación de lentes decentes, buenos sensores y un procesado acertado permiten que, incluso en móviles como el Mi A2 en su época, nos den fotos con un buen procesado, resultando atractivas y más que suficientes para redes sociales.

Algunos móviles más recientes, como el Mi 10 Pro -análisis- con su sensor de 50 milímetros equivalente, permiten que nos pongamos más artísticos, pero en general, los sensores principales son los que brillan en los móviles de Xiaomi. Y eso no cambia con el Mi 10T Lite.

Tenemos el mismo sensor principal que encontramos en el Poco X3, el Sony IMX682 de 64 megapíxeles que tiene apertura f/1.9 y que nos permite disparar tanto a resolución completa como a 16 megapíxeles.

No es lo mismo el HDR en las pantallas, que en las cámaras. Aquí te contamos qué es cada uno y qué diferencias hay.

El sensor tiene un tamaño correcto de 1/1,73″ y el tamaño del pixel es de 0,8 µm. Se trata de un sensor que se porta bien en exterior e, incluso, en interior con buenas condiciones de luz, ofreciendo un buen HDR y con un procesado que trabaja de manera bastante efectiva.

De hecho, el Snapdragon 750G hace los cálculos de procesado de forma muy rápida y no tenemos que esperar prácticamente nada desde que hacemos la foto hasta que vemos el resultado en la galería. Esto es importante porque hay tomas, sobre todo en las que el cielo contrasta con zonas oscuras, en las que el propio cielo aparece quemado si estamos enfocando a la parte más sombreada de la escena.

Aparece así en el “visor” de la cámara, pero cuando hacemos la foto vemos que, en la mayoría de ocasiones, el software es capaz de recuperar detalle del cielo. No es la app de cámara más rápida con el obturador, pero la verdad es que el comportamiento es más que correcto en prácticamente todas las situaciones.

Hace un buen desenfoque cuando es necesario sin necesidad de activar el modo retrato y cuando la vemos flojear algo más es de noche. En estas situaciones, so software entra de forma más agresiva a eliminar el ruido de la escena, y se nota, ya que el resultado son fotos con una pérdida evidente de nitidez.

Os dejamos algunos ejemplos, pero como siempre, tenéis las imágenes originales y más ejemplos en este enlace:

El gran angular de 8 megapíxeles es el segundo sensor en importancia. Ofrece unos buenos resultados, aunque con esos 8 megapíxeles falta nitidez en las imágenes. Sí, los megapíxeles no lo son todo, pero 8 megapíxeles en un sensor con un tamaño de 1/4″ es bastante poco. 

Echo en falta que el procesado corrija mejor la distorsión en los bordes de la imagen, sobre todo en fotografías en vertical, pero el resultado no está mal para ciertos momentos y me gusta la interpretación de color.

Por otro lado tenemos los dos sensores que muchos fabricantes están introduciendo pues… bueno, para poder decir que tienen cuatro cámaras. Uno es el de profundidad de 2 megapíxeles f/2.4 que, sinceramente, no noto en absoluto, ya que el desenfoque se hace por software. 

El otro es un macro, también de 2 megapíxeles f/2.4 que requiere muchísima paciencia y luz para hacer una foto en condiciones y que bueno, no está mal, pero con 2 megapíxeles la nitidez brilla por su ausencia y nos podemos olvidar de cualquier mínimo recorte. 

Por otro lado tenemos la cámara frontal de 16 megapíxeles f/2.5. Hace un recorte correcto y lo cierto es que son ‘selfis’ que valen para redes sociales. Sin alardes.

Por otro lado tenemos el vídeo. Aquí Xiaomi y el sensor principal vuelven a cumplir con un buen vídeo que puede grabar a 4K30 como máximo y que ofrece un enfoque rápido y convincente.

En definitiva, hay un sensor -el principal- que brilla con luz propia en un apartado fotográfico, como casi siempre en la marca china, que convence en situaciones casi de todo tipo. Es una buena cámara, ciertamente, en ese rango de los 300 euros y un vídeo que nos ha sorprendido.

El gran angular está ahí para cierto tipo de escenas o si nos queremos poner más creativos, pero sigo sin entender (a nivel práctico) la inclusión del macro y de la cámara de profundidad.

Las cámaras son importantes, claro, pero la batería es otro componente fundamental y, diría, el que más nos ha sorprendido a medida que avanzábamos en nuestro análisis del Xiaomi Mi 10T Lite

El terminal monta una batería de 4.820 mAh y, de primeras, nos sorprendió la cifra porque Xiaomi nos había acostumbrado a los 5.000 mAh este año. Sin embargo, en nuestras pruebas con el brillo automático y la frecuencia adaptativa a 120 Hz, hemos conseguido un resultado espectacular. 

Unas 8:30 horas de media de pantalla a lo largo de las semanas de uso con un pico puntual de casi 10 horas en un día que lo utilicé para todo (excepto para escribir en la web). Es una muy buena cifra que, al final, se traduce en más de un día de uso exigente con el terminal o día y medio en un fin de semana en el que, a lo mejor, no le doy tanta caña. 

Seguramente un usuario más convencional sea capaz de llegar a los dos días de uso sin demasiados problemas. En nuestro test sintético, con el brillo al máximo conseguimos 11 horas y 46 minutos de autonomía.

Lo mejor es que a la hora de cargarlo, no hay que esperar a la noche. El Mi 10T lite incluye un cargador de 33 W que es capaz de cargar el 100% del terminal en poco más de una hora, con una carga del 50% en solo 23 minutos.

Es una carga realmente rápida y la verdad, aunque he estado últimamente con modelos que cargan más rápido y hace unos días os contamos que el Reno 4 Pro tarda media hora en llegar al 100%, la carga de 33 W sigue siendo una opción muy interesante y, por el momento y yo al menos, no necesito más velocidad.

Y en el apartado de conectividad y sonido, lo cierto es que pocos peros, por no decir ninguno, podemos poner. Vamos a empezar por el sonido repitiendo que tiene dos altavoces (uno dedicado y otro que aprovecha el auricular de llamadas). Esto no es algo común en este segmento de precio y lo cierto es que la experiencia es muy satisfactoria.

Por encima del 75% de volumen, los altavoces chirrían un poco, sobre todo en los agudos, y es cierto que los graves no son los más contundentes del mercado, pero por esos 300 euros tenemos una muy buena experiencia a la hora de ver vídeos y jugar a videojuegos.

Son un complemento fantástico a un apartado multimedia muy potente en este terminal gracias tanto a la pantalla como al rendimiento del Snapdragon 750G.

En la conectividad nos topamos con Bluetooth 5.1, puerto de infrarrojos, NFC, Usb Tipo-C y Wi-Fi 5. Además, claro, tenemos el mencionado 5G, que es uno de los principales reclamos del terminal, y en nuestras pruebas he tenido una muy buena tasa de descarga.

La subida es algo lenta, pero al final esto, como me pasó con el iPhone 12, imagino que será algo de la compañía telefónica, la antena o la potencia que se esté asignando a la misma.

Además, soy de Movistar por lo que mi 5G no es el más potente actualmente, por lo que tocará esperar un poco para ver cómo rinde la frecuencia en todo su esplendor.

Lo bueno es que, de nuevo, por 300 euros tenemos un móvil al que no le falta de nada en conectividad con 5G SA/NSA. Sí, podría tener Wi-Fi 6, pero creo que actualmente es más minoritario que el 5G.

A medida que vertía mi opinión del Xiaomi Mi 10T Lite en estas líneas, más me daba cuenta de que estoy describiendo uno de los móviles más equilibrados que he podido probar estos últimos meses. 

He tenido entre manos algunos de los mejores móviles del año, pero aunque superan en cámaras, carga o rendimiento a este terminal, lo cierto es que no son tan equilibrados como este de Xiaomi.

De hecho, creo que es el mejor móvil, en este sentido, que la compañía ha lanzado en los últimos tiempos. Eso era algo que se decía de terminales como los Mi A1 y Mi A2 y creo que, aunque sin el factor especial de Android One en esa familia, el Mi 10T Lite sigue esa filosofía.

También es complicado no ver aquí esa filosofía de los terminales de Poco, la de poner al alcance de bolsillos más modestos tecnologías a la última, como el Snapdragon 750G o los 120 Hz de la pantalla.

En términos de rendimiento, el SoC de Qualcomm es una auténtica bestia que puede con todo y que ofrece, junto a ese alto refresco adaptativo del panel IPS, una de las experiencias más rápidas del año. 

En este sentido, es un móvil que encantará a los que consuman muchas redes sociales, pero también a quienes vean muchas series, vídeos y jueguen en el teléfono, ya que esa potencia y calidad del panel se complementa con una buena pareja de altavoces.

Si os gusta la fotografía, con buenas condiciones tenemos un muy buen sensor principal y un competente gran angular, aunque como es costumbre en Xiaomi, puede que el procesado de las imágenes no sea del gusto de todos, pero es algo que siempre podemos toquetear un poco con programas en el propio teléfono.

La batería, además, aunque no se va a la locura de los 6.000 o 7.000 mAh nos da unas 10 horas de pantalla en el modo normal, sin recurrir a modos de ahorro o quitar los 120 Hz, y esa es una noticia excelente.

Que sí, es grande y pesado, los sensores macro y de profundidad se los podrían haber ahorrado, hay mucho bloatware y MIUI tampoco es del agrado de todos por algunas decisiones de diseño, pero en términos generales, estamos ante uno de esos móviles perfectos para regalar en estas fechas y de los más fáciles de recomendar de 2020.

Y hasta tiene 5G.



Fuente